Si tuviera que definir qué es para mí una vida sana diría que es llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio regularmente, procurar dormir 8 horas diarias, ir a trabajar y tener tiempo para mí. Pero ¿quién, hoy en día, es capaz de hacer esto?
Nos pasamos en el trabajo una media de 10 horas diarias que, la mayoría de las veces está lejos de casa y por lo tanto tenemos que comer fuera en cafeterías o restaurantes donde seguramente la comida no es tan “buena” o “saludable”, llegamos a casa, eso sí, después de una hora de transporte público, cansados y ¿quién es el que va al gimnasio o sale a correr? ¿Y después de todo esto cuánto tiempo nos queda para poder relajarnos? No sé a vosotros, ¡pero yo tengo suerte si me llega a una hora!
Por eso cuando veo en la televisión anuncios en los que una familia está sentada a la mesa de una casa en medio del campo comiendo todos juntos, con una sonrisa de oreja a oreja y una cara de absoluto bienestar y relajación pienso: ¡eso sólo existe en la televisión o desde luego en la ciudad donde yo vivo NO!